Luego de una breve introducción en prosa, la obra consta de seis partes, identificadas cada una con un color
del espectro de la luz visible. Cada una de estas secciones o bloques temáticos contiene ocho poemas.
(versión completa de El nudo)
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sobre el autor
Es médico especialista en
Medicina Nuclear y se desempeña actualmente en
actividades asistenciales y docentes relacionadas con
su profesión.
Escribió algunas piezas breves de teatro: No hay comida, El juicio, Amantes perfectos
y Algo está por suceder. Las dos primeras se representaron en 1990 y 1991 durante las
muestras anuales del taller de teatro del Auditorium de San Isidro, coordinado por Rolf Larsson.
En 1997 presentó el libro El nudo, al 4to.
Concurso Nacional de Poesía "Ramón Plaza", de la Sociedad de los Poetas Vivos,
auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Asociación Argentina de
Actores. Dicho trabajo, seleccionado como finalista, fue editado por la Sociedad de los
Poetas Vivos en su colección de poesía Elefante en el Bazar, en 1998.
En abril de 1998 apareció su libro de poemas La ventana, en la colección
El libro argentino, de Editorial Vinciguerra.
A fines de 1999 publicó El nudo, en junio del año 2000 La ventana, ambos libros en
versión completa, en Internet. Desde octubre de 1999 actualiza mensualmente la revista virtual
de poesía
Otra ventana, donde participan poetas
invitados e inéditos de países
hispanoamericanos.
(en el sitio El nudo)
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del color en La ventana
Un libro es una pequeña ventana, una estrecha hendidura. Abrirlo es mirar la parte y el todo, tocar lo
que se puede ver y lo que está oculto.
Por un lado, la limitación de la percepción humana, los límites del marco de la ventana.
En un poema, en un libro, en nuestra percepción cotidiana de la realidad, nuestros sentidos nos muestran apenas una parte, un fragmento.
La obra de arte intenta llevarnos más allá, nos permite ver aún lo que está a oscuras, y percibir la totalidad.
Entonces puedes ver / lo que no puede verse. (La visión del aire)
La segunda idea, que se desprende de la anterior, se basa en nuestra experiencia de lo visible,
dentro de los límites de esa estrecha ventana que va desde el color rojo hasta el violeta.
Cada poema refleja la luz que recibe y devuelve un color definido según el
contenido temático preponderante.
La luz se descompone, se fragmenta en un instante, se enmascara y se descubre,
se detiene en estaciones permanentes, vuelve a ser una cuando alcanza el origen.
En Rojo el autor nos habla de los impulsos más
básicos y poderosos del individuo, de la pareja como un reflejo del propio yo, de la llegada y la
pérdida del amor, de la pasión y el deseo entendidos como refugio existencial y
búsqueda de uno mismo.
En Anaranjado expresa sentimientos menos intensos, tal vez más sólidos y duraderos,
nos habla del individuo y de su entorno más inmediato: la mujer embarazada, los hijos, la
familia, la compasión hacia el otro, la defensa de los seres amados.
En Amarillo se instala la alegría de vivir, la necesidad del humor,
la actitud frente al inevitable paso del tiempo, las razones para festejar y la voluntad de festejar sin razones.
En Verde manifiesta el esplendor y la celebración de la naturaleza,
en sus aspectos más hermosos y terribles.
En Azul habla del arte y de los artistas, del esfuerzo de la creación, de la
poesía, la lectura y la danza, del intento de definir la belleza.
En Violeta se detiene a reflexionar en los aspectos menos cálidos y
más racionales de la obra: el mundo sensible, el sentido de la vida, el misterio de la
muerte, la actitud ética.
No es necesario / fabricar la victoria, / ascender escaleras /
que distancian de la altura. (Llegada)
(poemas inéditos)
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